Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
He quedado desnudo y sin sentido.
Desposeído de capa y de cayado.
Sobre al altar hay vino derramado
y las campanas no tañen mi consuelo.
Se ha apagado la luz que más brillaba.
Se ha tronchado el árbol más hermoso.
Ha muerto la mujer que más quería:
La bien hallada. La vida de mi vida.
"Días de gloria perdidos
en el guiño perdido
de tus ojos"
Nada será ya igual.
Nada me queda.
Nadie tan insignificante
- como yo-
tuvo nunca una compañera tan grande.
Si no estoy muerto o derrotado
es porque no sé cómo se hace.
Soy como un tentetieso
que desconoce porqué no cae
por más que le rompan los costados.
Soy los restos de lo que fui con ella;
poco más que un animal desesperado,
poco menos que un hombre
eternamente enamorado.
Desposeído de capa y de cayado.
Sobre al altar hay vino derramado
y las campanas no tañen mi consuelo.
Se ha apagado la luz que más brillaba.
Se ha tronchado el árbol más hermoso.
Ha muerto la mujer que más quería:
La bien hallada. La vida de mi vida.
"Días de gloria perdidos
en el guiño perdido
de tus ojos"
Nada será ya igual.
Nada me queda.
Nadie tan insignificante
- como yo-
tuvo nunca una compañera tan grande.
Si no estoy muerto o derrotado
es porque no sé cómo se hace.
Soy como un tentetieso
que desconoce porqué no cae
por más que le rompan los costados.
Soy los restos de lo que fui con ella;
poco más que un animal desesperado,
poco menos que un hombre
eternamente enamorado.