murdock
Poeta adicto al portal
Nace el día con una llovizna espesa, la neblina se acuesta sobre el borde la montaña
esta helada madrugada que abraza la ciudad cansada de haber tropezado toda la semana
parece no colarse en mi habitación llena de calor de aquel que deja una noche muy larga
se nota, el frio no ha tocado mi calma, solo llama mi atención la humedad impregnada en la ventana.
(los sueños aun parecen no haberse disipado por completo
y una pequeña borrosidad en el panorama, me avisa que aún no despierto
al menos, no por completo…)
Esta ciudad humedecida por los sueños de las hadas que habitan en las montañas
amanece amotinada de flores, de colores y de olores
sensaciones que se pierden entre los transeúntes que temprano corren por los rededores
excepto para aquella que con sus pasos recolecta todas las sensaciones.
(mantenerse en un sueño despierto
moviéndote lentamente entre los muebles del comedor con el sabor de vino guardado en el paladar
es saberse aun dormitando, el menos por un tiempo…)
Se apacigua la ciudad por un momento, la lluvia hace grisáceo el pavimento
pero ella conoce de los colores de los techos
de un salto brinca en los tejados entre sueños de gatos y geranios floreciendo
recupera todas las sensaciones que la lluvia quiere llevarse al pavimento.
(un café amargo calienta mi cuerpo, me espabila los sentidos
después de un largo trago recuerdo la noche sus vaivenes y descontentos
por suerte aún no despierto, al menos no por completo…)
Su vestido floreado se ha mojado con la lluvia de este verano incierto
y lleva en su alforja todas las emociones del tiempo
esta hada maestra, bruja de los acontecimientos ha dejado de controlar el tiempo
y ahora recoge los recuerdos, tararea entre pasos un fino cantar sin tiempo
me alegra escucharla mientras despierto, me recuerda que del todo aun no despierto
Al menos aún no, por completo…
esta helada madrugada que abraza la ciudad cansada de haber tropezado toda la semana
parece no colarse en mi habitación llena de calor de aquel que deja una noche muy larga
se nota, el frio no ha tocado mi calma, solo llama mi atención la humedad impregnada en la ventana.
(los sueños aun parecen no haberse disipado por completo
y una pequeña borrosidad en el panorama, me avisa que aún no despierto
al menos, no por completo…)
Esta ciudad humedecida por los sueños de las hadas que habitan en las montañas
amanece amotinada de flores, de colores y de olores
sensaciones que se pierden entre los transeúntes que temprano corren por los rededores
excepto para aquella que con sus pasos recolecta todas las sensaciones.
(mantenerse en un sueño despierto
moviéndote lentamente entre los muebles del comedor con el sabor de vino guardado en el paladar
es saberse aun dormitando, el menos por un tiempo…)
Se apacigua la ciudad por un momento, la lluvia hace grisáceo el pavimento
pero ella conoce de los colores de los techos
de un salto brinca en los tejados entre sueños de gatos y geranios floreciendo
recupera todas las sensaciones que la lluvia quiere llevarse al pavimento.
(un café amargo calienta mi cuerpo, me espabila los sentidos
después de un largo trago recuerdo la noche sus vaivenes y descontentos
por suerte aún no despierto, al menos no por completo…)
Su vestido floreado se ha mojado con la lluvia de este verano incierto
y lleva en su alforja todas las emociones del tiempo
esta hada maestra, bruja de los acontecimientos ha dejado de controlar el tiempo
y ahora recoge los recuerdos, tararea entre pasos un fino cantar sin tiempo
me alegra escucharla mientras despierto, me recuerda que del todo aun no despierto
Al menos aún no, por completo…
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