sin jurarnos amor
hasta la última bomba nuclear
entre esas arenas movedizas
que son las mañanas en los Moteles,
rompimos la apnea
sudamos electricidad adolescente
nos buscamos con la ceguera de las pieles
colgamos la escena del crimen junto a las toallas tres Septiembres por semana
hasta llegar a odiarnos en días feriados
adquirir mal de altura en las laderas de un orgasmo
cambiar los poros por excusas
y volver
a nuestras respectivas dimensiones de papel maché
con las ampollas de un tango promiscuo en las sombras
las ilusiones prendidas de los párpados como madrugadas mal lloradas
aguantando la respiración para reconocernos en los relojes
y seguir dispuestos a delinquir
con otros cabos sueltos
que se presten a compartir arenas, mañanas, Moteles
o la sombra
de la última bomba.
hasta la última bomba nuclear
entre esas arenas movedizas
que son las mañanas en los Moteles,
rompimos la apnea
sudamos electricidad adolescente
nos buscamos con la ceguera de las pieles
colgamos la escena del crimen junto a las toallas tres Septiembres por semana
hasta llegar a odiarnos en días feriados
adquirir mal de altura en las laderas de un orgasmo
cambiar los poros por excusas
y volver
a nuestras respectivas dimensiones de papel maché
con las ampollas de un tango promiscuo en las sombras
las ilusiones prendidas de los párpados como madrugadas mal lloradas
aguantando la respiración para reconocernos en los relojes
y seguir dispuestos a delinquir
con otros cabos sueltos
que se presten a compartir arenas, mañanas, Moteles
o la sombra
de la última bomba.