Alex Courant
Poeta adicto al portal
Rutilante la estrella vespertina,
única entre las pléyades del cielo,
se prendé como un áspid a mi anhelo,
transformándome en fuerte tremolina.
Húmeda la nostalgia cristalina,
que atesora las aras de mi suelo,
me tiene en luz y sombra, paz y duelo,
y el dolor conturbado en mí se hacina.
Combatiente seré con artificio
por más que la razón insista triste
en quedar en la tierra sepultada.
En el amor tenaz no hay armisticio,
y aún en negrura, claridad existe,
como deslumbra el sol en la alborada.
única entre las pléyades del cielo,
se prendé como un áspid a mi anhelo,
transformándome en fuerte tremolina.
Húmeda la nostalgia cristalina,
que atesora las aras de mi suelo,
me tiene en luz y sombra, paz y duelo,
y el dolor conturbado en mí se hacina.
Combatiente seré con artificio
por más que la razón insista triste
en quedar en la tierra sepultada.
En el amor tenaz no hay armisticio,
y aún en negrura, claridad existe,
como deslumbra el sol en la alborada.