jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
acudes a la iglesia el día tan esperado
ya todos están allí, por supuesto
amigos, parientes, ex amantes varios
todos menos ella
pero no te inquietas demasiado
ya sabes cómo son las mujeres
seguro estará delineándose las cejas por enésima vez
o probándose unas bragas que combinen mejor
con el color de los pelos del coño o cualquier otro puto color
en fin, la música del órgano ha empezado a sonar
entras a la iglesia y recorres el pasillo central
llegas frente al altar y esperas
el sacerdote ya está allí
las docenas de invitados ya están allí
el dinosaurio sigue estando allí
sólo ella no está allí
pero no queda más que esperarla, pues sin ella
la misa no puede comenzar
para tranquilizarte sacas discretamente
la petaca de whisky que cargas debajo del chaleco
echas un trago esperando que nadie esté mirando
en realidad no te importa
lo cierto es que estás ya ligeramente ebrio
has pasado buena parte de la madrugada bebiendo
casarse pone de nervios a cualquiera
¿por qué ibas tú a ser la excepción?
encima aquella hija de puta sigue sin aparecer
seguro estará acomodándose el peinado
o el relleno del sostén para lucir las tetas más grandes
¿para qué diablos querrá presumir las tetas el día de su boda?
¿acaso no ha logrado ya atrapar a un incauto?
el reloj sigue avanzando
pronto se cumplirá media hora de atraso
la petaca está vacía pero eso no te preocupa
siempre cargas otra para emergencias
el sacerdote mira cuando te empinas el enésimo trago
te encoges ligeramente de hombros
no es tu culpa que tu media naranja sea tan impuntual
la mayoría de la gente ha abandonado la iglesia
fuman y platican o dan vueltas de un lado a otro en el atrio
el órgano dejó de sonar hace rato
te sientas en una de las gradas del altar
mayra se sienta a tu lado
viste minifalda y blusa escotada a mitad del abdomen
si la miras de lado se le pueden ver los pezones erectos
sigue igual de puta que cuando fueron amantes hace años
no recuerdas haberla invitado, pero a lo mejor
hay una cierta probabilidad de que sea pariente de tu novia
le pasas la petaca y ella echa un trago
hablan de cualquier cosa
ella dice de pronto "¿quieres tu regalo de bodas adelantado?"
a ti te da igual, pero respondes que sí quieres
"te espero en el confesionario del fondo a la izquierda"
ella se levanta y se va en la dirección indicada
-una zona practicamente sumida en penumbras-
tú la sigues al cabo de un par de minutos
mientras estás con mayra dentro del confesionario
el órgano comienza a tocar la marcha nupcial de mendelsohn
se oye a la gente que entra apresuradamente
se oyen risitas y murmullos y cuchicheos
por lo que parece, aquella perra se dignó llegar finalmente
el sacerdote pregunta por el micrófono ¿dónde está el novio?
tú sales del confesionario y rodeas uno de los pilares
-la gente podrá pensar que sales de una capilla lateral-
recorres el pasillo central con la frente en alto
tu chica luce esplendorosa y radiante allí al pie del altar
su sonrisa brilla como un radiante sol de verano
a medida que te acercas a ella, su sonrisa se apaga
cuando finalmente llegas a su lado, su sonrisa es una mueca
una sombra de odio y dolor cubre su rostro
hay incluso algunas lágrimas en sus ojos
de pronto, ella da media vuelta y echa a correr por el pasillo
tú haces el intento de detenerla pero ella se escapa
las miradas de la gente confluyen en tu entrepierna
el silencio en el recinto es sepulcral
más tarde podrás contemplar algunas de las fotos que te tomaron
allí al pie del altar
-el único e inconfundible josé villa-
con tu mirada de idiota alcoholizado
la bragueta del pantalón abierta
la mitad de la verga colgando de fuera
un chorro de semen bajando sinuosamente por el pantalón
describiendo un curioso dibujo en zig zag
como el trayecto de una de esas pistas de esquí alpino
donde no es raro que de vez en cuando
algún pendejo al descender se rompa el cuello