Retazo de mármol 2
¡Tictac, tictac! Se rompe en mil pedazos
la cuerda que sostiene los relojes.
Huele a claveles, lirios y azucenas,
a despedida y lágrima tostada.
En tus ojos, rocíos en retazos,
logran que las congojas desalojes
y al parpadeo del azul, tus penas,
el céfiro se lleve en su balada.
Talladas en los lienzos muy tranquilas
duermen las sombras huérfanas del beso
que al filo de la noche ya fenece.
Para entonces, el sueño en tus pupilas
es eterno y se queda solo el yeso,
tan solo... que del alma ya adolece.
Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
23 de setiembre, 2014
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