BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con las manos vacías
y una multitud de
desprecios ocultos,
finalmente regresaste.
Regreso baldío, zona
en penumbra, hábitos
que ya no te correspondían
quisiste entonces retomar.
Estudios, academias, familia.
Cosas todas que nunca fueron,
ni sentiste, como propias.
Dedicaste un tiempo a mejorar,
a engalanar tus acerbos interiores
con plantas de exterior, con flores,
en un vano intento de aparentar
que la casa no estaba en ruinas.
Tiestos que florecían por extraños
impulsos desconocidos, tallos
reverdeciendo y algo más, esa
cálida esperanza de la mañana sin objeto.
Finalmente, regresaste, se puede
decir esto? Ni tu alma ni tu cuerpo,
en sus contornos reposan, ni descanso
hallan a sus continuos tormentos.
Alma que un día fue buena y clara,
cuerpo que alguna noche fue amado.
Ambos, en perfecta oscuridad-.
©
y una multitud de
desprecios ocultos,
finalmente regresaste.
Regreso baldío, zona
en penumbra, hábitos
que ya no te correspondían
quisiste entonces retomar.
Estudios, academias, familia.
Cosas todas que nunca fueron,
ni sentiste, como propias.
Dedicaste un tiempo a mejorar,
a engalanar tus acerbos interiores
con plantas de exterior, con flores,
en un vano intento de aparentar
que la casa no estaba en ruinas.
Tiestos que florecían por extraños
impulsos desconocidos, tallos
reverdeciendo y algo más, esa
cálida esperanza de la mañana sin objeto.
Finalmente, regresaste, se puede
decir esto? Ni tu alma ni tu cuerpo,
en sus contornos reposan, ni descanso
hallan a sus continuos tormentos.
Alma que un día fue buena y clara,
cuerpo que alguna noche fue amado.
Ambos, en perfecta oscuridad-.
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