Princesa Mexicana
Poeta asiduo al portal
Un saxofonista...
Por la mañana un sonido peculiar recorre las casas de modesta fachada, humildes en verdad . Ha despertado a quienes descansan de largas jornadas, semana tras semana, y tras el cristal de la ventana descubren un hombre, en el que sus cabellos como blanca espuma ya se veían teñidos, una barba enorme tan descuidada, y su mirada que contaba problemas y desesperación se inclinaba al tocar, recorre las calles pidiendo piedad, suena su melodía mañanera sin cesar y la gente cierra sus puertas no tienen para él ni un trozo de pan, ¡política basura! has endurecido también el alma de los pobres.
La cría tras él con pandero de madera acompaña la canción sin voz, callada, callada sigue los pasos y en su mirada se ve perdida su niñez.
Su amargura se ve arrastrando, una cadena que le condena por ser viejo y no tener más que su padecer y un saxofón es tan triste y mas triste es que con su pena les alegre la mañana a muchos y de esos muchos solo respondan más que pocos.
¡Ay retrato de todos los días! y cambiante entre cada esquina
Por la mañana un sonido peculiar recorre las casas de modesta fachada, humildes en verdad . Ha despertado a quienes descansan de largas jornadas, semana tras semana, y tras el cristal de la ventana descubren un hombre, en el que sus cabellos como blanca espuma ya se veían teñidos, una barba enorme tan descuidada, y su mirada que contaba problemas y desesperación se inclinaba al tocar, recorre las calles pidiendo piedad, suena su melodía mañanera sin cesar y la gente cierra sus puertas no tienen para él ni un trozo de pan, ¡política basura! has endurecido también el alma de los pobres.
La cría tras él con pandero de madera acompaña la canción sin voz, callada, callada sigue los pasos y en su mirada se ve perdida su niñez.
Su amargura se ve arrastrando, una cadena que le condena por ser viejo y no tener más que su padecer y un saxofón es tan triste y mas triste es que con su pena les alegre la mañana a muchos y de esos muchos solo respondan más que pocos.
¡Ay retrato de todos los días! y cambiante entre cada esquina