marquelo
Negrito villero
Tejidos nuestros nombres
acechan los martillos
como ladrones de fuego.
acechan los martillos
como ladrones de fuego.
Cuando recibes el día/ noche como una fotografía
intensa e inquisidora en el pellejo de tu casco
el promedio de vida de tu vista
se paraliza
para agarrarse el pecho
sin controlar su volúmen
como un tumor árido/ infranqueable
en medio de la plaza que no pestañea.
Ese dolor/temor/angustia/furia de pánico
sitia tu esqueleto movimiento
trabando tu paso en las escaleras del aire
en el descanso del sudor
en la quietud de tu índice filósofo que analiza tu sien.
¿Qué noticia recibiste? / ¿Qué amenaza crece como sombra caníbal?
¿Qué delito te inventaron en la flor del carnaval?
El tiempo no pasa
regresa
mira que no salgas del glacial segundo
luego
tu espalda se encorva
se roe
como hueso erosionado
como una cruz arqueada que descansa sobre ti mismo.
Terminado el segundo reaccionas. Ruegas. Se te acusa el recibo
de la transferencia de vida
pero
todo ha pasado tan rápido que ya hizo nido/familia/estado/civilización
y te han dejado hasta las lágrimas que prefirieron morir antes de verte.
Solo/sentado
a la deriva, en tu piedra, vomitas un aire
parecido a la injuria del sueño.
Duermes...
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