Anave
Poeta asiduo al portal
Tu cálida mano en mi alma
prendió una llama divina.
Tus labios cual llaves abrieron
mi boca a palabras cautivas.
Los siglos de amor que en las aras
del mundo quedaron recluidos
por ser demasiado elevados,
intrépidos, fuertes, prohibidos,
en un solo instante azotaron
mi alma cual viento de fuego,
dejando de amor encendido
el campo en el que batallaron
razón, sentimiento y deseo.
prendió una llama divina.
Tus labios cual llaves abrieron
mi boca a palabras cautivas.
Los siglos de amor que en las aras
del mundo quedaron recluidos
por ser demasiado elevados,
intrépidos, fuertes, prohibidos,
en un solo instante azotaron
mi alma cual viento de fuego,
dejando de amor encendido
el campo en el que batallaron
razón, sentimiento y deseo.
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