Orfelunio
Poeta veterano en el portal
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Rey de condestable
De tu falda plisada
asomaban mil duendes erectos;
en los oscuros pasillos rectos,
en los recodos de labio ataviada,
por entre tus bellos canales
esforzados formidables.
A tu ánima abrazada,
un enano crecía en tu talle,
y andabas por la calle,
bajo el agua calor afable.
Sobre el monte tiesos
de los entes los no ilesos,
y en la frente razonable
ese aroma añorable de incienso,
de oro y plata infectos,
de sol en la mañana, de iglesia perdurable.
Enano duende en tus entrañas,
cae la tarde hervor de hazañas,
yo me escondo a nuevo sable,
tú de albor te las apañas,
y yo rey de condestable.
Rey de condestable
De tu falda plisada
asomaban mil duendes erectos;
en los oscuros pasillos rectos,
en los recodos de labio ataviada,
por entre tus bellos canales
esforzados formidables.
A tu ánima abrazada,
un enano crecía en tu talle,
y andabas por la calle,
bajo el agua calor afable.
Sobre el monte tiesos
de los entes los no ilesos,
y en la frente razonable
ese aroma añorable de incienso,
de oro y plata infectos,
de sol en la mañana, de iglesia perdurable.
Enano duende en tus entrañas,
cae la tarde hervor de hazañas,
yo me escondo a nuevo sable,
tú de albor te las apañas,
y yo rey de condestable.