laioniquel
Poeta recién llegado
Parece que va a llover,
por lo que la tormenta aun no ha arreciado,
resguárdate en otro ente,
que no se diluya, lo más preciado.
Arrastra hacia ti lo que el agua te trae,
consigue asimilarlo,
reconstrúyelo con tu ingenio, sin caer,
para de nuevo darlo.
Ya mejorada, ¡suéltate!,
deja que el agua arrastre tu semilla,
de tu cuerpo libérate,
sal para que te beban las astillas.
Reconstruye lo que ante ti deambula,
cambia el mundo al completo,
transforma el mensaje de la farándula,
derriba los gobiernos.
Que tras la gran tormenta,
disuelto completamente tu cuerpo,
tu semilla, repuesta
creará un grandioso y majestuoso huerto.
Con el que alimentar al nuevo mundo,
donándole tu sangre,
para que el día que celebren tu luto,
con la fuerza que en ti arde,
se levanten contra todos los muros,
derriben la incultura y alardes,
de este mundo de tunos,
que se ríen de los mares.
Ya encontrada la calma,
desvirgada la mente de las gentes,
por la fuerza la espada,
nacida de tu cuerpo, hecho simiente.
Nacerá esplendoroso el nuevo orden,
donde tus deseos cumples,
renacerás como preciosas flores,
e inalcanzables cumbres.
por lo que la tormenta aun no ha arreciado,
resguárdate en otro ente,
que no se diluya, lo más preciado.
Arrastra hacia ti lo que el agua te trae,
consigue asimilarlo,
reconstrúyelo con tu ingenio, sin caer,
para de nuevo darlo.
Ya mejorada, ¡suéltate!,
deja que el agua arrastre tu semilla,
de tu cuerpo libérate,
sal para que te beban las astillas.
Reconstruye lo que ante ti deambula,
cambia el mundo al completo,
transforma el mensaje de la farándula,
derriba los gobiernos.
Que tras la gran tormenta,
disuelto completamente tu cuerpo,
tu semilla, repuesta
creará un grandioso y majestuoso huerto.
Con el que alimentar al nuevo mundo,
donándole tu sangre,
para que el día que celebren tu luto,
con la fuerza que en ti arde,
se levanten contra todos los muros,
derriben la incultura y alardes,
de este mundo de tunos,
que se ríen de los mares.
Ya encontrada la calma,
desvirgada la mente de las gentes,
por la fuerza la espada,
nacida de tu cuerpo, hecho simiente.
Nacerá esplendoroso el nuevo orden,
donde tus deseos cumples,
renacerás como preciosas flores,
e inalcanzables cumbres.
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