café en chernobyl
Poeta recién llegado
Rin. Rin. Ran.
Hallo un cementerio
dentro de los testículos.
Una recámara de muñecas,
que con el carrillo
manchado de moras
prostituyen sus deseos con los míos.
Crece la inmensa canica.
Un Atlas de oficina
que tipea partidas de defunción.
Cansada noche,
de sabor a coca. La mancha negra
cubre mi rostro de niqab.
Alá. Alá. Huríes para la soledad.
El no puede caminar,
usa chalupas
para poder ir a trabajar.
Como fantasma. Como verdugo.
En casinos, de dealer;
en el neón rojo, verde y amarillo,
se aburre la Muerte
y se salpica vermú en el clítoris.
Arde, fogón sin gracia,
leña de mentira.
Una lengua de Kali.
Lame y lame.
El loco baila un tap dentro de mis nervios.
Empiezo a afinar la guitarra.
Hallo un cementerio
dentro de los testículos.
Una recámara de muñecas,
que con el carrillo
manchado de moras
prostituyen sus deseos con los míos.
Crece la inmensa canica.
Un Atlas de oficina
que tipea partidas de defunción.
Cansada noche,
de sabor a coca. La mancha negra
cubre mi rostro de niqab.
Alá. Alá. Huríes para la soledad.
El no puede caminar,
usa chalupas
para poder ir a trabajar.
Como fantasma. Como verdugo.
En casinos, de dealer;
en el neón rojo, verde y amarillo,
se aburre la Muerte
y se salpica vermú en el clítoris.
Arde, fogón sin gracia,
leña de mentira.
Una lengua de Kali.
Lame y lame.
El loco baila un tap dentro de mis nervios.
Empiezo a afinar la guitarra.
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