Kein Williams
Poeta fiel al portal
De la abrupta sierra
donde nacen tus aguas
fluye entre unas peñas
y sobre otras salta.
Por el bosque añoso
cruza su onda brava,
derribando cedros,
testigos que hablan
de confusos mitos
en voz argentada.
Sus ruidos lejanos
parecen contaran
de antañones siglos
leyendas extrañas.
De sangruientos hechos
sus rugidos hablan,
cual se precipitan
sus corrientes rápidas
arrastrando guijas,
saltando barrancas
para abrirse paso
a la tierra llana.
Ya va por la selva
silencioso y plácido;
apenas murmura
un ruido tan blando
que responde, humilde,
del céfiro al hálito.
Por entre las cañas y yerbas del campo
por entre los bosques espesos y bravos
por entre los vergeles
quedos y aromados
su alegre trino
entonan los pajaros,
lleva su corriente,
se desliza manso.
Cual en sus cristales
al bajar al llano
se copina las nubes
y el cielo estrellado
y de los sauzales
el perpetuo llanto,
o el revuelo airoso
de los lindos pájaros
o la faz hierática
del jaguar insano.
Río de mi tierra
me evocas ingratos
y tristes recuerdos…
escúrrete manso
y baña la tumba
de mi padre amado
que en las mismas aguas
que hoy llevan mi barco
y en igual demanda
-pan para sus vástagos-
sucumbió en la lucha
y encontró el descanso.
donde nacen tus aguas
fluye entre unas peñas
y sobre otras salta.
Por el bosque añoso
cruza su onda brava,
derribando cedros,
testigos que hablan
de confusos mitos
en voz argentada.
Sus ruidos lejanos
parecen contaran
de antañones siglos
leyendas extrañas.
De sangruientos hechos
sus rugidos hablan,
cual se precipitan
sus corrientes rápidas
arrastrando guijas,
saltando barrancas
para abrirse paso
a la tierra llana.
Ya va por la selva
silencioso y plácido;
apenas murmura
un ruido tan blando
que responde, humilde,
del céfiro al hálito.
Por entre las cañas y yerbas del campo
por entre los bosques espesos y bravos
por entre los vergeles
quedos y aromados
su alegre trino
entonan los pajaros,
lleva su corriente,
se desliza manso.
Cual en sus cristales
al bajar al llano
se copina las nubes
y el cielo estrellado
y de los sauzales
el perpetuo llanto,
o el revuelo airoso
de los lindos pájaros
o la faz hierática
del jaguar insano.
Río de mi tierra
me evocas ingratos
y tristes recuerdos…
escúrrete manso
y baña la tumba
de mi padre amado
que en las mismas aguas
que hoy llevan mi barco
y en igual demanda
-pan para sus vástagos-
sucumbió en la lucha
y encontró el descanso.