Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Río mar adentro
Si vieras en la tierra
como un lago de lágrimas,
piensa porqué del agua
solo el líquido sería,
primera diluviada
de humano sentimiento.
Será por eso el agua,
de los cuatro el elemento,
que en la vida no se acaba
si llorando al mundo siento.
Y aunque el agua sea salada
por volcanes de otros tiempos,
hoy volcanes con su lava,
la prodigan corazones
cuya sangre el universo,
llena el mundo de razones
que son ríos mar adentro.
Me sentí tan bajo el medio
que creí ser diluido,
y al pasar del mar al cielo
me encontré ser tan disuelto,
que el espacio era mi río
y su agua mi lamento.
No sabéis nada de mí,
y os creéis poetas firmes;
no se os caiga el pedigrí,
vuestra raza me confirme,
que a poetas no debí
si en poemas no hay afines.
Mucho sol y mucha luna,
mucha tierra con su agua;
menos dar a la fortuna
de las letras lo que salga.
Me retáis sin disciplina
y la métrica sostengo,
si me cae desde arriba
hacia bajo voy tan lento,
que escudriño en vuestra mina
si me falta el abolengo;
que es mi letra mandarina
si no tengo vuestro aliento.
Con mis lágrimas lloradas
solo espero todo el cielo
para ver vuestras celadas,
y reírme en el desierto,
como ríen naufragadas
sin oasis los camelos.
Si vieras en la tierra
como un lago de lágrimas,
piensa porqué del agua
solo el líquido sería,
primera diluviada
de humano sentimiento.
Será por eso el agua,
de los cuatro el elemento,
que en la vida no se acaba
si llorando al mundo siento.
Y aunque el agua sea salada
por volcanes de otros tiempos,
hoy volcanes con su lava,
la prodigan corazones
cuya sangre el universo,
llena el mundo de razones
que son ríos mar adentro.
Me sentí tan bajo el medio
que creí ser diluido,
y al pasar del mar al cielo
me encontré ser tan disuelto,
que el espacio era mi río
y su agua mi lamento.
No sabéis nada de mí,
y os creéis poetas firmes;
no se os caiga el pedigrí,
vuestra raza me confirme,
que a poetas no debí
si en poemas no hay afines.
Mucho sol y mucha luna,
mucha tierra con su agua;
menos dar a la fortuna
de las letras lo que salga.
Me retáis sin disciplina
y la métrica sostengo,
si me cae desde arriba
hacia bajo voy tan lento,
que escudriño en vuestra mina
si me falta el abolengo;
que es mi letra mandarina
si no tengo vuestro aliento.
Con mis lágrimas lloradas
solo espero todo el cielo
para ver vuestras celadas,
y reírme en el desierto,
como ríen naufragadas
sin oasis los camelos.