rodolfo caravaca pazos
Poeta recién llegado
Es transparente hilo de agua que baja desde los cerros
Acay y Cachi, entre nubes y blancos mantos de hielo,
estimulado por todos al partir, pués no es secreto
que hay mil quinientos kilómetros adelante del pequeño.
Êste, luego de hechar a andar, humildemente en silencio,
obedeciendo las leyes que desde el fondo del tiempo
mueven cosas de este mundo y de todo el universo,
y en el caso de los ríos, sin pensar en el regreso.
Después, la primera sorpresa, deja de verse a lo lejos
el Camino de los Incas, que en los años del imperio
sirvió de arteria vital, a lo malo y a lo bueno
que a la soberbia del Cuzco le tributaron los pueblos.
Vé también desdibujarse, El Ande, gigante , enhiesto,
que lo apadrinó al nacer, y hay un estremecimiento
al llegar a la llanura, que se pierde hacia lo incierto
y cambia ruidoso ayer, por mañana de silencio...
Mas, no podrá detenerse, aunque al marchar se haga lento
y se mueva perezoso mientras se engrosa su cuerpo
con nuevos acompañantes, manantiales, arroyuelos,
y torrentes de las lluvias, se agregan sucios de cieno.
La sal, después le da sed, en Santiago del Estero
donde blanquean las barrancas y se arrastra casi seco
bajo un sol que tiene fiebre y hasta lo quema con fuego.
Pero es de tierra de Güemes, y a nada teme un salteño!
para avanzar una legua, hace tres de serpenteos,
cuando llega a Santa Fe, plácido, fértil, con pueblos
felices, llenos de gente que hasta tiene oro en el pelo
y nombres que suenan bien como Esperanza, en su adentro
siente ganas de cantar, porque algo le está diciendo
que se aproxima el final del viaje, y eso es un cosquilleo
de peces raros y enormes que le han salido al encuentro
viniendo del Paraná, el Río Leonardo y Recio,
que espera al del noroeste con los brazos bien abiertos.
Ya está por desembocar, varios niños de un colegio
lo contemplan , y uno dice ...éste, es el Río Juramento,
así lo llamó Belgrano en su ribera hace tiempo...
delante de la bandera, los soldados prometieron
hacerse matar por êlla,¡nadie jamás la vió huyendo!
ni en el mundo un vencedor pudo tomarla ni en sueños
y atarla al carro triunfal ¡Así lo dijo Sarmiento!
Por éso quiero a este rio, porque es gaucho y todo nuestro!
El Paraná, boca abierta, y El Corondá poco menos
no se explican que El Salado, llegue llorando contento...
Rodolfo Froylàn Caravaca Pazos (Recreo Sta. Fe) 1951
Acay y Cachi, entre nubes y blancos mantos de hielo,
estimulado por todos al partir, pués no es secreto
que hay mil quinientos kilómetros adelante del pequeño.
Êste, luego de hechar a andar, humildemente en silencio,
obedeciendo las leyes que desde el fondo del tiempo
mueven cosas de este mundo y de todo el universo,
y en el caso de los ríos, sin pensar en el regreso.
Después, la primera sorpresa, deja de verse a lo lejos
el Camino de los Incas, que en los años del imperio
sirvió de arteria vital, a lo malo y a lo bueno
que a la soberbia del Cuzco le tributaron los pueblos.
Vé también desdibujarse, El Ande, gigante , enhiesto,
que lo apadrinó al nacer, y hay un estremecimiento
al llegar a la llanura, que se pierde hacia lo incierto
y cambia ruidoso ayer, por mañana de silencio...
Mas, no podrá detenerse, aunque al marchar se haga lento
y se mueva perezoso mientras se engrosa su cuerpo
con nuevos acompañantes, manantiales, arroyuelos,
y torrentes de las lluvias, se agregan sucios de cieno.
La sal, después le da sed, en Santiago del Estero
donde blanquean las barrancas y se arrastra casi seco
bajo un sol que tiene fiebre y hasta lo quema con fuego.
Pero es de tierra de Güemes, y a nada teme un salteño!
para avanzar una legua, hace tres de serpenteos,
cuando llega a Santa Fe, plácido, fértil, con pueblos
felices, llenos de gente que hasta tiene oro en el pelo
y nombres que suenan bien como Esperanza, en su adentro
siente ganas de cantar, porque algo le está diciendo
que se aproxima el final del viaje, y eso es un cosquilleo
de peces raros y enormes que le han salido al encuentro
viniendo del Paraná, el Río Leonardo y Recio,
que espera al del noroeste con los brazos bien abiertos.
Ya está por desembocar, varios niños de un colegio
lo contemplan , y uno dice ...éste, es el Río Juramento,
así lo llamó Belgrano en su ribera hace tiempo...
delante de la bandera, los soldados prometieron
hacerse matar por êlla,¡nadie jamás la vió huyendo!
ni en el mundo un vencedor pudo tomarla ni en sueños
y atarla al carro triunfal ¡Así lo dijo Sarmiento!
Por éso quiero a este rio, porque es gaucho y todo nuestro!
El Paraná, boca abierta, y El Corondá poco menos
no se explican que El Salado, llegue llorando contento...
Rodolfo Froylàn Caravaca Pazos (Recreo Sta. Fe) 1951