Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Solía acomodar la mesita de la recamara de modo que al sentarme quedara de frente a la ventana, a la luz de la noche, a la sombra de los recuerdos, de frente al dolor que llega cuando la razón disecaba con asombrosa cabalidad cada uno de los besos, cada una de las caricias, cada una de las mil doscientas razones por las que hubiera muerto por ti cuando te tenía y por esta muerte que vivo día a día después de que te fuiste como gota de suspiro, como viento.
El abrir las persianas y encender la computadora, acomodar el cenicero en el pretil de la ventana era el ritual de cada noche en cada luna llena. Te escribí decenas de poemarios que semejaban enormes árboles en donde cada hoja era un verso que al rozar con el viento de mi alma conjugaron siempre hermosos poemas que en algunas madrugadas se llenaron de gotas de rocío.
Después de tanto tiempo, la razón ha hecho su trabajo y con ello ha dejado un tiradero, fragmentos de mi vida por allá, tu ausencia que ahora suena a simple fantasía por acá, sueños enterrados, una historia, el borrón y tinta nueva.
Ahora todo lo comprendo y cuando te escribo lo hago como en esta noche de luna casi llena en la que los perros de los patios y las gatas del tejado le dedican su sigilo a los fantasmas, creo que hasta ellos saben que hay tipos como yo, que escriben por sentencia.
Due 05.08.12 en una tarde en la que ya no sé si de verdad exististe o solo fuiste un delirio, una fiebre, un amor de paso lento.
Nota 1. No sé usted, pero cuando mi teléfono suena y es alguien que hace mucho tiempo no me hablaba y después de saludar me dice; ¿qué me cuentas? yo le cuelgo.
Nota 2. La diferencia entre el hastío y la muerte, es el tamaño de la fosa.
Nota 3. Si tu novia, esposa o tu mamá te dicen "haz lo que quieras", no lo hagas; ES UNA TRAMPA.
El abrir las persianas y encender la computadora, acomodar el cenicero en el pretil de la ventana era el ritual de cada noche en cada luna llena. Te escribí decenas de poemarios que semejaban enormes árboles en donde cada hoja era un verso que al rozar con el viento de mi alma conjugaron siempre hermosos poemas que en algunas madrugadas se llenaron de gotas de rocío.
Después de tanto tiempo, la razón ha hecho su trabajo y con ello ha dejado un tiradero, fragmentos de mi vida por allá, tu ausencia que ahora suena a simple fantasía por acá, sueños enterrados, una historia, el borrón y tinta nueva.
Ahora todo lo comprendo y cuando te escribo lo hago como en esta noche de luna casi llena en la que los perros de los patios y las gatas del tejado le dedican su sigilo a los fantasmas, creo que hasta ellos saben que hay tipos como yo, que escriben por sentencia.
Due 05.08.12 en una tarde en la que ya no sé si de verdad exististe o solo fuiste un delirio, una fiebre, un amor de paso lento.
Nota 1. No sé usted, pero cuando mi teléfono suena y es alguien que hace mucho tiempo no me hablaba y después de saludar me dice; ¿qué me cuentas? yo le cuelgo.
Nota 2. La diferencia entre el hastío y la muerte, es el tamaño de la fosa.
Nota 3. Si tu novia, esposa o tu mamá te dicen "haz lo que quieras", no lo hagas; ES UNA TRAMPA.
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