ESPINETE
Poeta fiel al portal
El Rey Arturo,
regresaba de una Cruzada.
Tres largos años de pueblo en pueblo,
dándole al mazo y a su espada.
Venía el pobre hecho polvo,
lleno de polvo y con muchas ganas
de echar "un polvo".
Solo unas leguas
le separaban del dulce hogar.
Y se decía:
-¡A ver si llego!
¡Huelo fatal!-
Robín, que estaba en el bosque,
como era de esperar,
salió a su paso "pa jorobar"
-¡Hola Arturo! ¡Cúanto tiempo!
Te veo un poco desvencijado-
-¡Qué quieres, amigo mío!
Esta Cruzada, me ha dejado derrengado-
-¡Traerás la alforjas llenas!-
-Bueno, no se ha dado nada mal-
-Pues ya estás "aligerando"-
-¿"Aligerando"? ¿Por qué?
Tú siempre has robado a los malos,
que yo quiera recordar-
-¡Bueno! lLa cosa ha cambiado.
La vida está ahora muy mal-
-Pero Robín ¡no me fastidies!
con algo me podré quedar-
-¡Qué dices, mi buen Arturo!
¡Tengo cien bocas que alimentar!
Hay mucho paro en la aldea.
La gente está "cabreá".
Como te largas tres años,
¡Tú no te enteras de na!
¡Ni el subsidio se cobra ya!-
-Y digo yo, Robincito,
por eso de la amistad,
¿si me quedo un diez por ciento,
eso podría colar?-
-¡Un diez por ciento! ¡Qué dices!
Eso es una milloná.
Lo dejamos en un cinco
y que no se hable más.
Ten en cuenta, que de ahí yo pago:
El Seguro del caballo,
la limpieza de la choza
y las clases de robar,
de mi segundo chaval.
El Sindicato del Pobre,
el Seguro de Vejez
y la poda semestral
del bosque vecinal.
¡Fíjate si tengo gastos!
¡Como para rebajar!-
-Bueno Robín, así visto...
¡Un cinco es un buen pellizco!
Con eso podré arreglar:
Las goteras del castillo,
la herradura del caballo,
comprarme otro jubón
y pagar a mi lacayo-
-Bueno Arturo,
pues así quedamos y lo dicho,
¡ha sido un placer, encontrarte otra vez!
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