Susan Decker
Poeta recién llegado
Cultivo un rosal en casa, rosas frescas se dan en mi rosal. Mas sus espinas no me han de lastimar, como tu siempre solias hacerlo. Y si le arranco una rosa a mi rosal, es para darle a esa rosa la vida inmortal. Esa rosa que arranco lleva en sus petalos rocio, fresco rocio de la manana otonal, que me trae en su gotas remembranza a las lagrimas que brotan de tu cara angelical. Mas si lloras, aun asi no me convenceras de que me quede a cuidar el rosal. Con una sola rosa me basta para poderme marchar. En ella llevo el recuerdo de tus lagrimas ver rodar, y sin embargo no me da eso felicidad. Al marcharme te dejo el rosar lleno de rosas, todas llenas de rocio, que asemejan las lagrimas que a diario me hacias llorar. Yo solo una me llevo, pues en tu rostro solo vere esta ultima vez tus ojos con eso que pense era el rocio de mi rosa que arranque.