abcd
Poeta adicto al portal
Entonces no puedes dormir,
y la presión está muy alta,
y culpas al mosquito azul
que solo intenta llevarse la sangre que mueve el amor.
Entonces te levantas sin fuerzas
y la piensas, y la escuchas reír en la pared.
Le hablas del caos,
de la canción de Juana Molina que tanto te afecta.
Y ella no te ignora,
ella aún dormida te dice adiós con las pestañas.
Entonces vas asustado al médico
y le dices que el corazón no respira,
que el pecho se desinfla
y que la memoria es una caja negra, llena de mentiras.
Él, sin embargo, escribe en su libreta, es sobrepeso.
Te quitas las manos,
dejas los ojos en un frasco de orina,
tienes miedo de estar siendo un poco más invisible,
le escribes un mensaje que sabes no te responderá
y sigues, sigues con la vida herida
sonriendo muy despacio al nuevo vecino que saluda
y no tiene idea de que antes de ayer
los mosquitos tenían la mirada de ella...
y la presión está muy alta,
y culpas al mosquito azul
que solo intenta llevarse la sangre que mueve el amor.
Entonces te levantas sin fuerzas
y la piensas, y la escuchas reír en la pared.
Le hablas del caos,
de la canción de Juana Molina que tanto te afecta.
Y ella no te ignora,
ella aún dormida te dice adiós con las pestañas.
Entonces vas asustado al médico
y le dices que el corazón no respira,
que el pecho se desinfla
y que la memoria es una caja negra, llena de mentiras.
Él, sin embargo, escribe en su libreta, es sobrepeso.
Te quitas las manos,
dejas los ojos en un frasco de orina,
tienes miedo de estar siendo un poco más invisible,
le escribes un mensaje que sabes no te responderá
y sigues, sigues con la vida herida
sonriendo muy despacio al nuevo vecino que saluda
y no tiene idea de que antes de ayer
los mosquitos tenían la mirada de ella...