abcd
Poeta adicto al portal
Qué bonito es desnudarte sin tocar tu cuerpo,
sin mirarte, sin desprender ni el primer ni el último botón,
sin bajar la falda, sin soltar un pantalón.
Es tan bonito qué la sonrisa te brote
y yo sepa que estás triste y celosa, y hembra soltando señuelos para abrazar.
Me encanta, realmente me encanta
que esperes que te diga:
eres tan linda que tus ojos brillan como la luna,
tus senos son dos soles de caramelo,
tus labios abren y cierran el cielo de tu boca
y tus bracitos que son como alitas dan la más rica brisa al acariciar.
Si, me encanta que no esperes que te amé
y amarte cada día un poquito más.
Así la nostalgia que es nuestro gran avión de secretos
a veces descansa en un país que no deberíamos habitar.
Si tu supieras la forma en que besaría tu rostro
cuando no me quedé más de un día para amarte de verdad.
Si tu entendieras que puedo ser un supersaiyajín nivel cuarenta y tres,
un Mario Bross a pasos del final del castillo del mundo ocho guión cuatro
o hasta Tuxedo Mask tras la marinera de las mil lunas.
Así es nuestro humor, nuestra forma de mirar la realidad sin ser del todo reales.
Es que niña, tienes esa nariz tan tierna
que parece que un volcancito de luz va a nacer cada vez que estornudas
y esa mirada creadora de elefantes rosados
es tan inocente como fría
y es capaz de agredir el pulso del cuerpo y armar a la razón con amor como tu lo piensas.
Y me puede hacer sonreír,
si, sonreír como un niño pequeño con cosquillas en los pies.
Y yo puedo tener la memoria hueca, como la mente,
como el gran vacío que esperas disolver,
gran vacío que quiero ayudarte a perder.
Y pretendo, pero me es imposible vivir sin amarrar los sueños,
por eso te sigo, por eso permanezco con mi brazo sobre tus hombros,
con tu cabeza en mi pecho, con tus manos en las mías,
esperando que el milagro del amor sea seguir por siempre así.
sin mirarte, sin desprender ni el primer ni el último botón,
sin bajar la falda, sin soltar un pantalón.
Es tan bonito qué la sonrisa te brote
y yo sepa que estás triste y celosa, y hembra soltando señuelos para abrazar.
Me encanta, realmente me encanta
que esperes que te diga:
eres tan linda que tus ojos brillan como la luna,
tus senos son dos soles de caramelo,
tus labios abren y cierran el cielo de tu boca
y tus bracitos que son como alitas dan la más rica brisa al acariciar.
Si, me encanta que no esperes que te amé
y amarte cada día un poquito más.
Así la nostalgia que es nuestro gran avión de secretos
a veces descansa en un país que no deberíamos habitar.
Si tu supieras la forma en que besaría tu rostro
cuando no me quedé más de un día para amarte de verdad.
Si tu entendieras que puedo ser un supersaiyajín nivel cuarenta y tres,
un Mario Bross a pasos del final del castillo del mundo ocho guión cuatro
o hasta Tuxedo Mask tras la marinera de las mil lunas.
Así es nuestro humor, nuestra forma de mirar la realidad sin ser del todo reales.
Es que niña, tienes esa nariz tan tierna
que parece que un volcancito de luz va a nacer cada vez que estornudas
y esa mirada creadora de elefantes rosados
es tan inocente como fría
y es capaz de agredir el pulso del cuerpo y armar a la razón con amor como tu lo piensas.
Y me puede hacer sonreír,
si, sonreír como un niño pequeño con cosquillas en los pies.
Y yo puedo tener la memoria hueca, como la mente,
como el gran vacío que esperas disolver,
gran vacío que quiero ayudarte a perder.
Y pretendo, pero me es imposible vivir sin amarrar los sueños,
por eso te sigo, por eso permanezco con mi brazo sobre tus hombros,
con tu cabeza en mi pecho, con tus manos en las mías,
esperando que el milagro del amor sea seguir por siempre así.