jepet
Poeta recién llegado
Tocan fin de día
en los rosas pálidos
de las vueltas del tiempo.
Las luces se duermen
en un ombligo del suelo.
El aire cierra sus ojos
en su almohada de hierbas
y llora agua.
No se ven las lágrimas
pero se empapa la almohada.
Es el invierno que saluda,
cómplice
del aire y la yerba
que se arrebujan
mientras dura
la quietud de la noche.
En el centro del milagro
toma entidad el agua;
corta el vinculo
de la dulce noche
que juntaba aire y hierba;
y colocándose en medio
se transforma en cristal opaco
de asperezas blancas
que los separa.
Pero el invierno
solo acaba de empezar.
Las luces despiertan.
Abre los ojos el aire.
Se mecen las hierbas,
el agua se va,
para ser humilde
cuando vuelve, cuando
tocan fin de día
en los rosas pálidos
de las vueltas del tiempo.
en los rosas pálidos
de las vueltas del tiempo.
Las luces se duermen
en un ombligo del suelo.
El aire cierra sus ojos
en su almohada de hierbas
y llora agua.
No se ven las lágrimas
pero se empapa la almohada.
Es el invierno que saluda,
cómplice
del aire y la yerba
que se arrebujan
mientras dura
la quietud de la noche.
En el centro del milagro
toma entidad el agua;
corta el vinculo
de la dulce noche
que juntaba aire y hierba;
y colocándose en medio
se transforma en cristal opaco
de asperezas blancas
que los separa.
Pero el invierno
solo acaba de empezar.
Las luces despiertan.
Abre los ojos el aire.
Se mecen las hierbas,
el agua se va,
para ser humilde
cuando vuelve, cuando
tocan fin de día
en los rosas pálidos
de las vueltas del tiempo.