IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Rojo,
como cada gota de tu corazón
transformadas en petalos marchitos
que atraviesan entre gritos esta soledad,
bañada la gloria en ríos de sangre,
no hay enjambre que coseche eternidad,
vida fragil para los que temen perderla,
sueño claro para los que mueren de mas,
amor insano hasta que se vuelva futilidad,
con rojos labios nos besa la muerte,
incitándonos a implorar por sus etéreos deseos,
ella conoce el sabor de su condena,
pero prefiere ignorarla,
el amor la ciega,
la única fuerza
mas poderosa que toda dignidad,
caemos todos juntos
enfrentando esta disparidad,
la que nos exprime por propia potestad nuestra felicidad,
la que nos hace perder por bondad nuestra esperanza,
la que nos seduce a seguir sintiendo esa realidad ambigua,
esa que nunca nos alcanza.
como cada gota de tu corazón
transformadas en petalos marchitos
que atraviesan entre gritos esta soledad,
bañada la gloria en ríos de sangre,
no hay enjambre que coseche eternidad,
vida fragil para los que temen perderla,
sueño claro para los que mueren de mas,
amor insano hasta que se vuelva futilidad,
con rojos labios nos besa la muerte,
incitándonos a implorar por sus etéreos deseos,
ella conoce el sabor de su condena,
pero prefiere ignorarla,
el amor la ciega,
la única fuerza
mas poderosa que toda dignidad,
caemos todos juntos
enfrentando esta disparidad,
la que nos exprime por propia potestad nuestra felicidad,
la que nos hace perder por bondad nuestra esperanza,
la que nos seduce a seguir sintiendo esa realidad ambigua,
esa que nunca nos alcanza.
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