Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se amontonan, en las tardes,
recuerdos cual hojarasca
sin que acierte, el corazón,
a darles sitio en el alma;
porque el otoño fue siempre
el tiempo cuando a mi casa
visitaba la saudade
del brazo de la esperanza.
Por eso siento que ríe
en los ojos una lágrima
cuando entra por el cristal,
llenándome la mirada,
del otoño algún crepúsculo
con humedad en sus alas
que enciende, en el corazón,
hoguera de remembranzas.
Fuego de pálido brillo
que en penumbra deja al alma;
y a pesar que una sonrisa
entre añoranzas se engarza
es apenas un intento
de púrpura luz del alba,
que se debate entre ser
consuelo o...inesperanza.
Encontradas emociones
en el ánimo echan ancla,
tornándose los instantes
dulzuras entre nostalgias;
y quedo yo contemplando
mojarse, tras la ventana,
el atardecer de otoño
en la calle solitaria.
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