Volverán los gorrioncillos
a anidar en la arboleda
con sus canciones redondas
en un sol de primavera.
Volverá la dulce brisa
a peinar las finas hierbas
como la vida que vuelve
en cada noche de estrellas,
porque en tu tierra dejaste
a cada paso una huella,
la que mi pecho aún grita
al recordar tu promesa.
Volverán bajo el azul
con olores de pureza,
las mariposas desnudas
de lágrimas y de pena
balanceando sus alas
por la cristalera abierta
en cielo suave y rosado
con frescor de madreselva.
Se sube al cielo la noche
igual que la noche aquella,
tú, yo y el amor en medio
de una dulce primavera.
Y mientras vuelve el abril
a encender tu rosa seca,
yo, soñando con mi sueño,
reposaré mi cabeza
en el hombro de la luna
con nuestra canción primera.