nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Bailando en aquel tablao
de reojo te miraba
voleaba mi vestido
sin que nada lo parara.
La guitarra se hace dueña
de compases que se trazan
y marcando siempre estilo,
mi semblante solivianta.
Taconeos y redobles
retumbaban la antesala,
levantando mis volantes
te pedí que me besaras,
con mi furia y contoneo
mis caderas eran bravas
y acercándome hasta ti
eran dulces esperanzas.
Con mi baile, con mi cante
que se forme una avalancha,
todo fuego en su deshielo
y poder siempre nombrarla...
"El flamenco y su romance"
Tere B.O
20-02-2014
Última edición: