jmacgar
Poeta veterano en el portal
Romance pastoril
Se evaporó la tormenta
y se acabaron los truenos
y los rayos;
-“Si quieres iré contigo”,
dijiste tímidamente,
con recato,
-“porque no te sientas solo
en ese sitio tan lejos”;-
¡Qué regalo!
en mis adentros pensé
sin creerlo todavía,
¡qué regalo!
Y te viniste conmigo
a buscar , colina arriba,
tiernos pastos;
la brisa meció la hierba
y descendió nube rasa
al collado;
sobre la pradera suave
volvió a pacer con pereza
el ganado
y mientras silbaba al perro,
¡qué osadía!, te cogía
de la mano,
y luego, lelos, mis ojos
te miraban muy abiertos,
como platos;
a tu cabello miraban,
de rubios tirabuzones ,
tan dorados,
que daban envidia al Sol;
pareciera que su brillo
bien cercano
se enredase entre tu pelo
y en destellos rutilara
como el astro.
Bajo la blanca pamela
Bajo la blanca pamela
yo te buscaba los ojos,
que son dardos,
¡ay, ojos color de cielo!,
solo con pestañear
me cazaron;
prisionero tuyo soy,
zagala, pues tu mirada
me ha embrujado.
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