poetakabik
Poeta veterano en el portal
Camino y nada persigo,
no busco gloria ni premio;
sólo el rumor de mis pasos
conversando con el suelo.
La mañana se desata
como un pañuelo de cielo,
y el aire lava despacio
la sed antigua del pecho.
Pienso: vivir no es llegar
ni conquistar lo remoto,
es escuchar cómo late
lo que me habita por dentro.
Volver cuando uno camina
no es regresar al comienzo:
es desandar las quimeras
que nos alejaron lejos.
Cada paso me devuelve
del mañana y del recuerdo;
me trae a esta luz sencilla,
a este latido pequeño.
¡Cuánto soñé otros caminos,
cuántos futuros inciertos!
Y estaban bajo mis plantas
la paz, la casa, el sosiego.
Camino… y mientras camino
se me despeja el silencio;
el mundo cabe en un soplo,
mi corazón va despierto.
Si alguna vez me extravío
entre la prisa y el miedo,
salgo a la calle y regreso:
volver andando es vivir,
y vivir… es estar atento.
no busco gloria ni premio;
sólo el rumor de mis pasos
conversando con el suelo.
La mañana se desata
como un pañuelo de cielo,
y el aire lava despacio
la sed antigua del pecho.
Pienso: vivir no es llegar
ni conquistar lo remoto,
es escuchar cómo late
lo que me habita por dentro.
Volver cuando uno camina
no es regresar al comienzo:
es desandar las quimeras
que nos alejaron lejos.
Cada paso me devuelve
del mañana y del recuerdo;
me trae a esta luz sencilla,
a este latido pequeño.
¡Cuánto soñé otros caminos,
cuántos futuros inciertos!
Y estaban bajo mis plantas
la paz, la casa, el sosiego.
Camino… y mientras camino
se me despeja el silencio;
el mundo cabe en un soplo,
mi corazón va despierto.
Si alguna vez me extravío
entre la prisa y el miedo,
salgo a la calle y regreso:
volver andando es vivir,
y vivir… es estar atento.