Nommo
Poeta veterano en el portal
No fue tan fácil escribir cartas de amor...
Ni había tampoco, un estímulo apropiado.
Sólo era el latido de un corazón...
El viento sopla sobre el Mar, procedente del cielo azul, y de las nubes blancas.
Los camareros servían las mesas con diligencia, y poniendo mucha ilusión.
Estaba buenísimo el gran pez asado con patatas.
El chiringuito edificado en esa gran playa de cantos rodados, fue remodelado tiempo después.
Para dar buena impresión a los turistas, que vienen de toda Europa.
Las sombrillas, hechas de paja marrón y de madera, dan sombra a las tumbonas.
Un socorrista se sube a la torre vigía, por sus escaleras metálicas, peldaño a peldaño.
Los párvulos aprenden a manejar los cubiertos, y prueban la ensalada fresca y crujiente.
Mientras el cocinero jefe saluda a la afición, después de haber salido ileso,
de una convalecencia, por enfermedad grave, que ya está totalmente curada.
Las negras africanas y orondas, tratan de vender amuletos de madera.
Me fío de todo lo que sucede a mi alrededor. Así ha de ser una carta de amor.
Ni me enojo, ni me río.
¡ Es así ! Tal cuál. Y de postre, ¡ Un helado !
Ni había tampoco, un estímulo apropiado.
Sólo era el latido de un corazón...
El viento sopla sobre el Mar, procedente del cielo azul, y de las nubes blancas.
Los camareros servían las mesas con diligencia, y poniendo mucha ilusión.
Estaba buenísimo el gran pez asado con patatas.
El chiringuito edificado en esa gran playa de cantos rodados, fue remodelado tiempo después.
Para dar buena impresión a los turistas, que vienen de toda Europa.
Las sombrillas, hechas de paja marrón y de madera, dan sombra a las tumbonas.
Un socorrista se sube a la torre vigía, por sus escaleras metálicas, peldaño a peldaño.
Los párvulos aprenden a manejar los cubiertos, y prueban la ensalada fresca y crujiente.
Mientras el cocinero jefe saluda a la afición, después de haber salido ileso,
de una convalecencia, por enfermedad grave, que ya está totalmente curada.
Las negras africanas y orondas, tratan de vender amuletos de madera.
Me fío de todo lo que sucede a mi alrededor. Así ha de ser una carta de amor.
Ni me enojo, ni me río.
¡ Es así ! Tal cuál. Y de postre, ¡ Un helado !
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