…y el casco viejo de la ciudad, con esa fuente de las libélulas,
con los cimientos del Sol, y los torrenciales brillos…
y los árboles que acogen con sus raíces cálidas,
las manos, y esas compañías venerables…
y porque arriban esos veleros por esos tactos de azules celestiales…
y con los lobos del teatro,
y entre esos mágicos vergeles…
y con esas muchachas del barrio, volando juntos, sobre los rompeolas…
y esas, sus letras escritas, de esas bahías entrantes…