perseguidor de sombras
Poeta recién llegado
Cuando la noche llega
y, sigilosa nos absorbe
en nuestra solitaria habitación;
cuando el silencio nocturno
se impone a nuestro ánimo
y nos roba la falsa calma
de los quehaceres cotidianos;
cuando la felicidad
nos parece una fábula ridícula
que de niños nos contaron;
cuando Dios, ya cansado,
se va a dormir y nos deja
a merced de los demonios
- ¡qué terrible demonio la soledad!-
es entonces que el alma poeta
quiere desatar su esencia,
quiere cantar sus verdades
y romper así el silencio
que carcome nuestras entrañas.
y, sigilosa nos absorbe
en nuestra solitaria habitación;
cuando el silencio nocturno
se impone a nuestro ánimo
y nos roba la falsa calma
de los quehaceres cotidianos;
cuando la felicidad
nos parece una fábula ridícula
que de niños nos contaron;
cuando Dios, ya cansado,
se va a dormir y nos deja
a merced de los demonios
- ¡qué terrible demonio la soledad!-
es entonces que el alma poeta
quiere desatar su esencia,
quiere cantar sus verdades
y romper así el silencio
que carcome nuestras entrañas.