«Mi barba significa muchas cosas para mi país.
Cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un
buen gobierno, me afeitaré la barba.»
(Fidel Castro, 1959, entrevista para la CBS)
No se pongan de pie, que aún no es hora de la ovación. Las manos no tienen
el espacio entre ellas para aplaudir. ¡Hay que ayudarlas!
Todavía no se festeje, pero dispongan los pasapalos
en la nevera y las servilletas en la despensa.
La Coca-Cola la llevo bajo mis brazos, y el ron…
estoy por elegir cuál marca comprar.
En cuanto al granito, no solo hiede a ergástula,
sino a dama martirizada. Me obligan
a inhalar el mal y esto adormece mis pulmones.
La leyenda mantuvo su obsesión a toda costa, pero el juanete no deja calzar bien el zapato. Sería disparatado aletargar
esta marcha, a punto de finalizar, con trabas obsoletas.
No se diga intactos, renuentes, incorregibles, a quienes
nunca se trasquilaron, porque al final de cuentas,
las canas fácilmente la arrastra la tormenta.
Lleven vasos, muchos vasos, incontables vasos, porque los míos, están perdidos o fueron robados.
Eso sí, por el día de hoy ¡Hay que brindar!
¡Salud!
Última edición: