Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Hoy recuerdo, pura flor,
cuando en tu claro esplendor
brillabas entre el verdor,
¡oh, de Octubre blanca rosa;
eras joven y preciosa!
Se fue el tiempo de las flores,
de la vida y sus amores
plenos de intensos colores,
y aguantaste, casta rosa,
ante todo valerosa.
Pasó el cálido verano
y el otoño de la mano
trae su viento lejano
a tu rosal, alba rosa,
y te hace bailar graciosa.
Caen las hojas primeras,
nacen manzanas y peras,
yo te imploro, ¡no te mueras!
elegante y limpia rosa,
¡ojalá salgas airosa!
Hoy cabalga rauda la hora
en la que la ígnea aurora
tus viejos pétalos dora,
¡oh, de Octubre blanca rosa;
sigues siendo tan hermosa!
cuando en tu claro esplendor
brillabas entre el verdor,
¡oh, de Octubre blanca rosa;
eras joven y preciosa!
Se fue el tiempo de las flores,
de la vida y sus amores
plenos de intensos colores,
y aguantaste, casta rosa,
ante todo valerosa.
Pasó el cálido verano
y el otoño de la mano
trae su viento lejano
a tu rosal, alba rosa,
y te hace bailar graciosa.
Caen las hojas primeras,
nacen manzanas y peras,
yo te imploro, ¡no te mueras!
elegante y limpia rosa,
¡ojalá salgas airosa!
Hoy cabalga rauda la hora
en la que la ígnea aurora
tus viejos pétalos dora,
¡oh, de Octubre blanca rosa;
sigues siendo tan hermosa!