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Me sacaste del desierto
con tu dulce perfume esperanza
y me recibiste con espinas de hierro
desgarrando mi carne
y con promesas rotas
desgarrando mi alma.
Rosa traicionera,
rosa de invernadero,
rosa egoísta,
tu corazón podrido apesta.
Buen poema compañero, esas dichosas concertinas son nuestro legado para la humanidad, desgarramos las vidas de los desamparados mientras miramos hacia otro lado. Todo mi reconocimiento a tus letras. Saludos.