Clara Santimaría
Poeta recién llegado
Había cortado ya cuatro rosas.
Algunas rosadas, otras rojas.
Llegó a la quinta,
era distinta,
hermosa.
Pero no era roja, ni rosa.
Una flor negra había cortado,
pero en sus manos se ha esfumado.
Trozos de rosas entre sus dedos,
cual alma inundada de tristes deseos.
Una lágrima corrió por su mejilla,
expresión de dolor fuerte y sencilla.
Al igual que la rosa, se desvanecía,
y hoy de él solo quedan simples cenizas.