salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Quedéme herido
enamoradamente;
quedéme enardecido
de un no sé qué
-transparente tu vestido:
bajo tela suave tus dos racimos-.
Mi corazón
en primavera
tú lo robaste.
Tanta hermosura
en mí dejaste!,
¡y tanto amor
a mí llevaste!,
¡y tanto bien
a mí trajiste!,
que se alegró del corazón
la tela del querer
(que a mí viniste).
-salvador-
enamoradamente;
quedéme enardecido
de un no sé qué
-transparente tu vestido:
bajo tela suave tus dos racimos-.
Mi corazón
en primavera
tú lo robaste.
Tanta hermosura
en mí dejaste!,
¡y tanto amor
a mí llevaste!,
¡y tanto bien
a mí trajiste!,
que se alegró del corazón
la tela del querer
(que a mí viniste).
-salvador-