Gerardo Lugo
Cuervo gris
Tengo una hendidura de dos metros en el corazón
donde entierro penas y uno que otro sueño roto
y quizá alguna que otra en el alma,
he perdido la cuenta y no interesa ya.
Lagunas mentales que se vuelven mares en mi mente
y un demonio que me mata un poco cada día sin piedad.
Los días son grises y las noches se visten de tinieblas
las horas son duras
y mi vida está desbalanceada,
no sé por qué escribo, sólo necesito escribir,
no sé si escribo para mí o para alguien
¿quién será ese alguien si no tengo a nadie?
anhelo compañía y también soledad
alguien que me entienda y que me deje respirar.
No me creo un Bukowski ni un Baudelaire
mucho menos un Sabines
tan sólo escribo por escribir… ¿es eso un delito?
y si lo fuese… ¡al carajo con ello!
Estoy en un punto de no retorno
o será la señal de que debo cambiar,
arrojar todo por la borda
antes de que el iceberg choque contra mí.
Pienso en la muerte muy a menudo y la invito a dormir conmigo,
nunca ha aceptado la invitación
¡qué decepción!
En la soledad de mi habitación, de mi vida, de mi alma
pienso en mí… y en alguna mujer tal vez;
a veces no sé lo que pienso
me desconozco, en el espejo parece que veo a un desconocido
no sé lo que quiero, pero siempre quiero más de algo.
No fumo, no consumo alcohol, no me gustan
no los necesito, no matan tan rápido como quisiera
en cambio, me drogo con música y libros
y una buena taza de café de vez en cuando.
Qué patética existencia,
a veces estoy triste, otras veces vacío
y otras más simplemente tengo hambre.
Soy un aburrido sin remedio
como esa partida de ajedrez que nadie quiere jugar,
no hay emoción en mi vida, sólo monotonía y rutina,
me decepciono de mí mismo
no me gusta ser yo, pero me gusta lo que hago (a veces),
pienso en cómo vivo, pero no vivo como pienso
quizá cuando muera alguien me llorará (espero)
o sólo me arrojarán a la tierra húmeda y fría
en la que los gusanos tendrán un festín de mi carne y huesos,
espero me traigan flores para variar
me gustan sobre todo las rosas,
rosas negras para un pobre muerto… ¿por favor?
esa sería mi última voluntad, algo simple.
No le temo a la muerte
me temo a mí mismo, tal vez porque no sé de qué soy capaz
carezco de valor para el mundo
y es un sentimiento mutuo,
las cosas simplemente pierden importancia
no tengo ni creo en muchas cosas,
la fe no se me da, quizá soy muy listo para ella
o muy estúpido para no entenderla;
en ese aspecto está Dios
Él no me entiende y yo no lo entiendo
punto para ambos
empatamos el juego, no hay ganador
tal vez no le agrado y por ello me castiga
prefiero no creer en él y hacer de mi vida lo que se me venga en gana,
total, si existe me perdonará por dudar de él ¿no?
¿no por ello me dotó de inteligencia, para dudar de todo, hasta de él?
y si no… bueno, aceptaré mi condena de buena gana.
He estado divagando demasiado y me he salido del tema
debo retomar el hilo del monólogo
y quizá de mi vida también,
me he aburrido y ya no sé qué más decir
comencé con la idea de escribir un poema
pero luego… ¿Qué estaba diciendo?
donde entierro penas y uno que otro sueño roto
y quizá alguna que otra en el alma,
he perdido la cuenta y no interesa ya.
Lagunas mentales que se vuelven mares en mi mente
y un demonio que me mata un poco cada día sin piedad.
Los días son grises y las noches se visten de tinieblas
las horas son duras
y mi vida está desbalanceada,
no sé por qué escribo, sólo necesito escribir,
no sé si escribo para mí o para alguien
¿quién será ese alguien si no tengo a nadie?
anhelo compañía y también soledad
alguien que me entienda y que me deje respirar.
No me creo un Bukowski ni un Baudelaire
mucho menos un Sabines
tan sólo escribo por escribir… ¿es eso un delito?
y si lo fuese… ¡al carajo con ello!
Estoy en un punto de no retorno
o será la señal de que debo cambiar,
arrojar todo por la borda
antes de que el iceberg choque contra mí.
Pienso en la muerte muy a menudo y la invito a dormir conmigo,
nunca ha aceptado la invitación
¡qué decepción!
En la soledad de mi habitación, de mi vida, de mi alma
pienso en mí… y en alguna mujer tal vez;
a veces no sé lo que pienso
me desconozco, en el espejo parece que veo a un desconocido
no sé lo que quiero, pero siempre quiero más de algo.
No fumo, no consumo alcohol, no me gustan
no los necesito, no matan tan rápido como quisiera
en cambio, me drogo con música y libros
y una buena taza de café de vez en cuando.
Qué patética existencia,
a veces estoy triste, otras veces vacío
y otras más simplemente tengo hambre.
Soy un aburrido sin remedio
como esa partida de ajedrez que nadie quiere jugar,
no hay emoción en mi vida, sólo monotonía y rutina,
me decepciono de mí mismo
no me gusta ser yo, pero me gusta lo que hago (a veces),
pienso en cómo vivo, pero no vivo como pienso
quizá cuando muera alguien me llorará (espero)
o sólo me arrojarán a la tierra húmeda y fría
en la que los gusanos tendrán un festín de mi carne y huesos,
espero me traigan flores para variar
me gustan sobre todo las rosas,
rosas negras para un pobre muerto… ¿por favor?
esa sería mi última voluntad, algo simple.
No le temo a la muerte
me temo a mí mismo, tal vez porque no sé de qué soy capaz
carezco de valor para el mundo
y es un sentimiento mutuo,
las cosas simplemente pierden importancia
no tengo ni creo en muchas cosas,
la fe no se me da, quizá soy muy listo para ella
o muy estúpido para no entenderla;
en ese aspecto está Dios
Él no me entiende y yo no lo entiendo
punto para ambos
empatamos el juego, no hay ganador
tal vez no le agrado y por ello me castiga
prefiero no creer en él y hacer de mi vida lo que se me venga en gana,
total, si existe me perdonará por dudar de él ¿no?
¿no por ello me dotó de inteligencia, para dudar de todo, hasta de él?
y si no… bueno, aceptaré mi condena de buena gana.
He estado divagando demasiado y me he salido del tema
debo retomar el hilo del monólogo
y quizá de mi vida también,
me he aburrido y ya no sé qué más decir
comencé con la idea de escribir un poema
pero luego… ¿Qué estaba diciendo?