IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sinuosos senderos
que el hombre delimitó,
la enferma ceguera del hastiado,
aún lo impulsa hacia delante,
no hay causa que mantenga
lo que la lluvia quiere borrar,
degradación que nos esculpe,
como si fuéramos estatuas y no mentes,
se seca nuestra fe,
y los cuervos
ya han comenzado a descender,
ojo por saciedad,
muerte por silencio,
vacua satisfacción corporal,
aún más condenados que la tarde,
y cuando el sol
se pose en los brazos de la noche,
besaremos el rostro de la soledad,
dejándonos la vida.
que el hombre delimitó,
la enferma ceguera del hastiado,
aún lo impulsa hacia delante,
no hay causa que mantenga
lo que la lluvia quiere borrar,
degradación que nos esculpe,
como si fuéramos estatuas y no mentes,
se seca nuestra fe,
y los cuervos
ya han comenzado a descender,
ojo por saciedad,
muerte por silencio,
vacua satisfacción corporal,
aún más condenados que la tarde,
y cuando el sol
se pose en los brazos de la noche,
besaremos el rostro de la soledad,
dejándonos la vida.