Roto desmembrado aniquilado desgarrado y ensangrentado,
nuevamente interceptado por las sombras,
me empujan reventando mi cabeza contra el suelo exigiendo mi rendición,
algo me fusila sin heridas mortales que me hacen sentir el dolor del suicidio.
La perversidad de las alimañas en mi nacimiento cargo mis emociones de eterna muerte,
ya nadie me ama por la miseria que destiló mi corazón,
definido por alguien como una horrible persona me obligo a huir,
carente de sentido en cada paso no encuentro el placer,
cuatro ojos llenos de odio diario me impulsan al vacío,
ya sin brillo en la oscuridad me fusionare con las sombras,
y al fin ya nadie me podrá ver ni sentir.
La vida se convirtió en una división por ceros,
víctima de cada movimiento y responsable de cada hecho,
me escupen los ángeles desde el cielo,
nadie advierte que me estoy muriendo,
entonces nadie advertirá mi ausencia.
Roto desmembrado aniquilado desgarrado y ensangrentado,
me despido de todos en un grito que no se escucha,
tal vez si alguien se hubiera sentado a mi lado solo para enseñarme a sonreír,
nadie se detuvo,
entonces unto mi cuerpo de muerte,
y en la palabra suicidio tal vez alguien lea el amor que alguna vez quise tener,
tal vez alguien lea el adiós que nadie escucho.
nuevamente interceptado por las sombras,
me empujan reventando mi cabeza contra el suelo exigiendo mi rendición,
algo me fusila sin heridas mortales que me hacen sentir el dolor del suicidio.
La perversidad de las alimañas en mi nacimiento cargo mis emociones de eterna muerte,
ya nadie me ama por la miseria que destiló mi corazón,
definido por alguien como una horrible persona me obligo a huir,
carente de sentido en cada paso no encuentro el placer,
cuatro ojos llenos de odio diario me impulsan al vacío,
ya sin brillo en la oscuridad me fusionare con las sombras,
y al fin ya nadie me podrá ver ni sentir.
La vida se convirtió en una división por ceros,
víctima de cada movimiento y responsable de cada hecho,
me escupen los ángeles desde el cielo,
nadie advierte que me estoy muriendo,
entonces nadie advertirá mi ausencia.
Roto desmembrado aniquilado desgarrado y ensangrentado,
me despido de todos en un grito que no se escucha,
tal vez si alguien se hubiera sentado a mi lado solo para enseñarme a sonreír,
nadie se detuvo,
entonces unto mi cuerpo de muerte,
y en la palabra suicidio tal vez alguien lea el amor que alguna vez quise tener,
tal vez alguien lea el adiós que nadie escucho.
Lisandro Muiño Aguilar, diciembre de 2017.
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