Paseando por entre los foros, veo un cartel exclusivo: "JULIA dará un concierto", como esas bandas “Underground”, que son geniales y auténticos, que tocan una vez cada muerte de Obispo, para un grupo selecto de admiradores por simple amor al arte, y por lo que no dudas tirar todo e ir a verlos, porque de seguro no encontrarás ni discos ni vídeos en “youtube”...
Y llego hasta aquí para encontrarme con una profunda introspección descomunal, que me resulta tan hermosa e interesante como dolorosa, pues me siento demasiado identificado y de una forma desmesuradamente literal...
Creo que este cristal tiene ese efecto, lo que vemos tras del mismo revuelve el polvo de nuestras historias, errores, deudas pendientes y en el caso (desde mi subjetividad e identificación) del yo lírico de esta obra, el vacío que provoca tantos años perdidos por ser indiferente; neutro en demasiadas y reiteradas situaciones... Por no haber experimentado la pasión en uno o quizás varios índoles de la vida, entregar todo y dejar fluir nuestras pasiones humanas (sean buenas o no tan buenas) y sentir. Sentir que se está vivo...
Y al ver todo lo que te has perdido, ya sea tras el cristal, o viendo el sentimiento y la fuerza con la que viven y/o escriben otras personas, aun debiéndose aferrar a cosas absurdas en las que uno descree, se empieza a sentir a ese “álter ego” interior, niño interno, sentimientos acorralados o como se quiera llamar, acusándonos de todas esas cosas que quisimos o sentimos hacer en algún momento, o que debíamos hacerlo pero nuestra indolencia y/o razón no nos lo permitió, y que hoy están ahí, después de tantos años, en el espejo en el que nos miramos día a día, cambiando nuestro rostro recordando heridas coaguladas...
¿Y qué hacer, si el tiempo no tiene marcha atrás? ¿Excusarse, justificar y/o culpar a las situaciones? No lo vale, intentamos borrar esa congoja que de una manera u otra iba a llegar, pues paso del tiempo no perdona, y no tiene piedad cuando empieza a reprochar... Intentamos mentirnos y olvidar para poder seguir...
El final es sorprendente y tristemente verdadero; sólo nosotros mismos somos los culpables de nuestras desdichas y tormentos:
dejando en acta que, no otra sino yo,
soy la criminal
de mi propia vida.
Creo que siempre hay tiempo, de aunque sea intentarlo, mientras respiremos, siempre hay tiempo...
Esto a sido demasiado para mí, no un placer, sino una necesidad el leerte y comentar, pues has hecho diana en mí.
Por cierto; es grato conocer tu voz, aquí se crean lazos de distintos tipos, pero lazos al fin, y es lindo conocer la voz del sentimiento que escribe.
Me fui por un trago... Y fuerte!
Un Abrazo!