Frente al racismo, la xenofobia, el miedo al otro,
no podemos ser roca:
rígidos, inmóviles, pesados de prejuicios heredados.
Una roca no escucha, no entiende, no avanza.
Hemos de ser rueda:
que une caminos, que no distingue suelos,
que gira en todas direcciones sin romper el trayecto.
La rueda no pregunta de dónde vienes, solo avanza contigo.
O palanca:
que levanta al que está abajo,
que desmonta estructuras viejas e injustas
con el mínimo gesto de conciencia y valor.
Ser roca es cerrarse, endurecerse,
negar al otro por su piel, su idioma, su historia.
Pero ser rueda o palanca
es abrirse, es transformar, es unir.
El mundo ya pesa demasiado
como para que carguemos con más piedras.
Seamos movimiento, seamos impulso.
Seamos humanos, en lo esencial.
no podemos ser roca:
rígidos, inmóviles, pesados de prejuicios heredados.
Una roca no escucha, no entiende, no avanza.
Hemos de ser rueda:
que une caminos, que no distingue suelos,
que gira en todas direcciones sin romper el trayecto.
La rueda no pregunta de dónde vienes, solo avanza contigo.
O palanca:
que levanta al que está abajo,
que desmonta estructuras viejas e injustas
con el mínimo gesto de conciencia y valor.
Ser roca es cerrarse, endurecerse,
negar al otro por su piel, su idioma, su historia.
Pero ser rueda o palanca
es abrirse, es transformar, es unir.
El mundo ya pesa demasiado
como para que carguemos con más piedras.
Seamos movimiento, seamos impulso.
Seamos humanos, en lo esencial.