danie
solo un pensamiento...
Juego a la ruleta rusa con la muerte,
de forma pletórica ella alardea su posible conquista,
la invito a compartir los sorbos de un vaso de indulgencia
mezclado con el humo de los perennes cigarros negros,
mientras mi sangre espera paciente
para degustar ese sofrió metal en mi sien,
como una estampilla que calmara el padecimiento
de este cuerpo yaciente,
entrañas de dolor y desazón
que hasta mis ojos ciegos pueden ver claramente.
Un segmento de mi aliento se desprende del rascacielos del mundo,
para caer sobre el frío lecho de la muerte,
el saturado cimbrado de un suspiro del accidenté
se inmiscuye en mi existir con un fuerte pasodoble
asechando suspicaz mi percepción indeleble.
Cónclaves de un juicio del efímero padre tiempo
y los designios de un albur, juego entre la vida y la muerte;
balance de recuerdos brotan fluidamente,
como mendigos que reclaman un poco de compasión emergente.
El tic tac del reloj y el péndulo de la obcecación
me avisa el letargo del sufrimiento latente,
este que me embosco desde mi nacimiento
y ahora por fin puedo extirpar con coraje y dolor;
pero no quiero ser yo el verdugo de mi cuerpo,
que sea el azar el que dictamine eso,
influenciado por la muerte mi destino esta sentenciado en silencio.
El casquillo de plomo espera ansiosamente la liberación de su cuerpo,
en un tambor de seis huecos, una justo porcentaje oportuno
para determinar la suerte echada sobre la mesa;
con una sonrisa la parca disimula su regocijo,
yo no disimulo mi remisión eterna.
Tomo valor y jalo el gatillo
con la poca fuerza que me queda en mi mano derecha,
un estruendo separa mi alma del cuerpo,
una herida mortal de glorificación concluye con mi sufrimiento.