Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
No te ufanes de haberme enamorado
ni me pregones como mercancía,
tú pudiste llenarme con un beso
porque mi boca estaba así, vacía.
No llegaste hasta mí por tu valía
ni como gota de agua en el desierto;
llegaste, sí, porque en mi puerta había
ese lugar de mi alma siempre abierto.
No por ser el mejor me di completa,
no por atleta el cetro te llevaste;
tú fuiste manantial para el sediento.
Y a la vuelta final de la ruleta,
la ficha ganadora que tiraste
se perdió con azar, en el intento.
ni me pregones como mercancía,
tú pudiste llenarme con un beso
porque mi boca estaba así, vacía.
No llegaste hasta mí por tu valía
ni como gota de agua en el desierto;
llegaste, sí, porque en mi puerta había
ese lugar de mi alma siempre abierto.
No por ser el mejor me di completa,
no por atleta el cetro te llevaste;
tú fuiste manantial para el sediento.
Y a la vuelta final de la ruleta,
la ficha ganadora que tiraste
se perdió con azar, en el intento.