lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
En mi barquita de roble
bullen espumas de mar,
gargantas de caracola
y una estrella fugaz.
Con rumbo a la alborada,
el viento del destino
nos llevará en sus alas,
con un leve suspiro.
Navegaremos juntas
en la urdimbre del tiempo,
rescatando en su memoria
ensueños y promesas.
En aguas tranquilas
donde flota la alegría,
verteré mis lágrimas
diluidas en tu quilla.
¡Ay, barquita de roble!
En tus cuadernas
brotará la savia
de las verdes primaveras.