Héctor Horacio Luisi
Poeta asiduo al portal
Refugiada entre mis brazos y con muy poquito pelo,
Se recostó en mi pecho y así dejó de llorar,
Entonces me dijo papá, sin que yo pudiera saberlo.
Pronto tuve que aprender a cambiarle los pañales,
Su tía bien lo sabe porque un día vino a ver,
¡Y una foto le sacó al primer popó de la tarde!
Entre risas fue creciendo dando alegría a mis males,
Enseñándome a querer como me quiso mi padre.
¡Y hasta un día lloré, porque no pude curarle!
Es un regalo del cielo con ella haber sido padre,
Y siempre que a ella miro, un beso quiero yo darle,
¡Que cosa rara un bebé! ¡Cómo suelen ablandarte!
Tiene ahora unos diez años, ya se parece a su madre,
Pelo rubio y bien formada con una cara de ángel,
Tiene tierno el corazón aunque fuerte en su carácter.
Es ella muy especial, porque ella me hizo padre,
La amé con tanta alegría que hasta miedo hizo darme,
Es que yo no conocía qué es sentir amor de padre.
¡Cuánto amor sentí por ella cuando llegó a contarme
Que al fin pasó a sexto grado con notas sobresalientes!
Explicar lo que se siente es imposible, compadre.
A veces voy a su lecho cuando se encuentra dormida,
Suelo mirarla un ratito y mirar como respira,
Sueña un sueño tranquilo ¡Gracias Dios, por esta hija!
Suele a veces discutir que sus diez la hacen grande,
Juega frente al espejo soñando con ser cantante.
Y yo no quiero que crezca no quiero que nada cambie.
¡Que raro uno se siente con esto de ser un padre!
¡Que amor contradictorio! ¡Pero que amor tan grande!
¡Qué amor tuvo mi Dios, cuando a Cristo quiso darme!
Se recostó en mi pecho y así dejó de llorar,
Entonces me dijo papá, sin que yo pudiera saberlo.
Pronto tuve que aprender a cambiarle los pañales,
Su tía bien lo sabe porque un día vino a ver,
¡Y una foto le sacó al primer popó de la tarde!
Entre risas fue creciendo dando alegría a mis males,
Enseñándome a querer como me quiso mi padre.
¡Y hasta un día lloré, porque no pude curarle!
Es un regalo del cielo con ella haber sido padre,
Y siempre que a ella miro, un beso quiero yo darle,
¡Que cosa rara un bebé! ¡Cómo suelen ablandarte!
Tiene ahora unos diez años, ya se parece a su madre,
Pelo rubio y bien formada con una cara de ángel,
Tiene tierno el corazón aunque fuerte en su carácter.
Es ella muy especial, porque ella me hizo padre,
La amé con tanta alegría que hasta miedo hizo darme,
Es que yo no conocía qué es sentir amor de padre.
¡Cuánto amor sentí por ella cuando llegó a contarme
Que al fin pasó a sexto grado con notas sobresalientes!
Explicar lo que se siente es imposible, compadre.
A veces voy a su lecho cuando se encuentra dormida,
Suelo mirarla un ratito y mirar como respira,
Sueña un sueño tranquilo ¡Gracias Dios, por esta hija!
Suele a veces discutir que sus diez la hacen grande,
Juega frente al espejo soñando con ser cantante.
Y yo no quiero que crezca no quiero que nada cambie.
¡Que raro uno se siente con esto de ser un padre!
¡Que amor contradictorio! ¡Pero que amor tan grande!
¡Qué amor tuvo mi Dios, cuando a Cristo quiso darme!