Cambié de trabajo tres veces
Me casé con mi suegra y mi prima de testigos
Me compré una casa
La llené de hijos
De madrugadas sin parpados
De extraños que aun se van conociendo a gritos
De todas las sonrisas de las que nunca me creí capaz
Y allí colgué la Fender
Y el poster de “Fresa y Chocolate”
Y compré un librero, que acabó abarrotado de juguetes y cicatrices
Y dejé de tomar y escribir
de cuajo
E intenté quererme
también de cuajo…
Y a veces rosé la paz
Y a veces puse un pie delante del otro
Y a veces también fui solo un miserable
quien ya sin tomar ni escribir
Volvió a repasar todas las esquinas
que pudieron llevarlo
incluso
a otra tristeza.
...porque Rosario me recuerda que yo escribía.
Me casé con mi suegra y mi prima de testigos
Me compré una casa
La llené de hijos
De madrugadas sin parpados
De extraños que aun se van conociendo a gritos
De todas las sonrisas de las que nunca me creí capaz
Y allí colgué la Fender
Y el poster de “Fresa y Chocolate”
Y compré un librero, que acabó abarrotado de juguetes y cicatrices
Y dejé de tomar y escribir
de cuajo
E intenté quererme
también de cuajo…
Y a veces rosé la paz
Y a veces puse un pie delante del otro
Y a veces también fui solo un miserable
quien ya sin tomar ni escribir
Volvió a repasar todas las esquinas
que pudieron llevarlo
incluso
a otra tristeza.
...porque Rosario me recuerda que yo escribía.
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