Escupe un cacho de pulmón por milla
infecta el asfalto con tus llagas
suda un mar en el que aprendas a flotar
pero no pierdas de vista el papalote
la Loma que entre nalgas guarda el camino hacia la capital
la estrella que también es mentira
la adolecente con el monte transpirado
la jara de aguarrás que arropa los pinceles
el pulso hipersensible que llora con cada negrito al piano
y vive tan incómodo
que rindas los instintos inoperantes
encuentres los “unos” y los “ceros” de nuestra Humanidad
y luego
en cierta intersección
de la autenticidad
y la más gloriosas de las miserias
me cuentes todo lo que me perdí
por haberme rendido.