noarancibia
Poeta recién llegado
SA50
Han pasado ya años desde que escribí la primera vez.
Han pasado palabras e ilusiones,
Solsticios e inviernos y
Aun me diluyo entre la veracidad y la fantasía.
He pasado por muchas cosas desde aquella vez
Cosas extraordinarias, sutilezas otorgadas por un momento feroz, tristezas generadas por instantes sublimes sin comprensión y aun no comprendo mi desolación ante la compañía en acción.
He bebido a sorbetes la alegría de la comprensión.
He leído párrafos de alegorías en frustración angelical,
que me alimentan la fe de un tiempo mejor.
He sido protagonista de una representación teatral,
hecha de veranos marchitos en comunión con la desesperación.
He visto pájaros gateando sobre sus alas en busca de su rincón y yo aun no comprendo mi situación.
He sido testigo de mí propia evolución.
He presenciado la ascensión de mi entendimiento en un segundo milagroso, creado con la sola intención de creerme alguien mayor.
He observado la vida de manera racional,
creyendo que mi intelecto la comprenderá,
pero sólo he caído en un vacío de conocimiento y desilusión.
Han pasado ya años desde que escribí por primera vez. Años que no son muchos, pero que no son pocos,
son años vividos en comunión con la vida y con
su plena condición de marcar mi intuición.
Han pasado ya años desde que escribí la primera vez.
Han pasado palabras e ilusiones,
Solsticios e inviernos y
Aun me diluyo entre la veracidad y la fantasía.
He pasado por muchas cosas desde aquella vez
Cosas extraordinarias, sutilezas otorgadas por un momento feroz, tristezas generadas por instantes sublimes sin comprensión y aun no comprendo mi desolación ante la compañía en acción.
He bebido a sorbetes la alegría de la comprensión.
He leído párrafos de alegorías en frustración angelical,
que me alimentan la fe de un tiempo mejor.
He sido protagonista de una representación teatral,
hecha de veranos marchitos en comunión con la desesperación.
He visto pájaros gateando sobre sus alas en busca de su rincón y yo aun no comprendo mi situación.
He sido testigo de mí propia evolución.
He presenciado la ascensión de mi entendimiento en un segundo milagroso, creado con la sola intención de creerme alguien mayor.
He observado la vida de manera racional,
creyendo que mi intelecto la comprenderá,
pero sólo he caído en un vacío de conocimiento y desilusión.
Han pasado ya años desde que escribí por primera vez. Años que no son muchos, pero que no son pocos,
son años vividos en comunión con la vida y con
su plena condición de marcar mi intuición.