Sábado noche

jorgeluis

Poeta fiel al portal
SABADO NOCHE

I

Sábado noche,
por el asfalto rueda
una procesión de coches
que no cesan de pasar,
oscurece aún más
la ciudad empieza
a despertar.

Acercándose ya
grupitos de minifalderas
tropezándose
por el arrabal,
subiendo y bajando,
luciendo palmito
y algo más,
histéricas por la fiebre
de la edad.

Con los púberes machitos,
engallándose de vacile,
tan superhombres
voz de grito,
antes de pillar
en el chino:
cartones de vino,
y al moro:
algo para fumar.

Todo parece normal
mientras la sangre hierve,
y se remueve intensamente
sin nada y sin todo
que la pueda calmar,
sangre de corazones
jóvenes, que saltan
sus ganas de fiesta excitados.

Y Jorge Luís otra vez borracho,
borracho como aquel,
beado como tantos,
balingo como hace
más o menos veinte años,
que te voy a decir
que tu y yo no sepamos


II

Noches de sábado,
de primavera y otoño,
de invierno y verano;
noches de ruido,
de rimel corrido
y carmín de labios.
Con sabor a love-shot
y a humo de tabaco americano.
Noches en las que esperaba
hallar lo inesperado,
noches en las que esperaba tanto,
que volaron de nuestras manos
y nuestro pies entonces
sin cansancio,
llenos de granos
y desenfreno descorchado
persiguiendo a las damiselas,
que nunca besamos
por no ser aquellos,
ni tan guapos.

Noches atroces,
crueles, de espanto
también de risas, menopea
y abrazos;
de miradas que dejan huella,
de ponerme colorado
de dar dos arrumacos
enamorando a la más lela.

Noches de vómitos y leotardos,
de perdernos por donde fuera,
de sudores y ardores varios,
de Mamapaca a la Caliqueña
por Zocodover.

Noches de anfetas
creyéndome un yanqui,
un Marqués
o un proxeneta,
importándome muy poco
no tener móvil, un coche tuneta,
ni tarjeta expreso.

Noches de Dios y el Diablo
con Kike, con pablo, con Samuel
a la salud de Merche, Marta y Mª José,
de volver a siete madrugadas,
noches de nueve a tres,
de sacar a relucir de cuando
en vez, mi ordinariez;
noches de tacones altos,
de algunos pelagatos,
de quedar sin voz,
de estar pez al segundo asalto,
cada sábado una película
que segundo a segundo
escribe su guión;
noche de sábado,
que te voy a decir,
que tu y yo no sepamos.
 
Toda una fiesta tu poesía ejejej, recuerdos trae tu bello poema y hermoso canto a la juventud y a esa fiebre de sábado, versos llenos de alegría, me encanto leerte, saludos cordiales pra ti poeta : )
 
muy original este relieve de imágenes, saludos
SABADO NOCHE

I

Sábado noche,
por el asfalto rueda
una procesión de coches
que no cesan de pasar,
oscurece aún más
la ciudad empieza
a despertar.

Acercándose ya
grupitos de minifalderas
tropezándose
por el arrabal,
subiendo y bajando,
luciendo palmito
y algo más,
histéricas por la fiebre
de la edad.

Con los púberes machitos,
engallándose de vacile,
tan superhombres
voz de grito,
antes de pillar
en el chino:
cartones de vino,
y al moro:
algo para fumar.

Todo parece normal
mientras la sangre hierve,
y se remueve intensamente
sin nada y sin todo
que la pueda calmar,
sangre de corazones
jóvenes, que saltan
sus ganas de fiesta excitados.

Y Jorge Luís otra vez borracho,
borracho como aquel,
beado como tantos,
balingo como hace
más o menos veinte años,
que te voy a decir
que tu y yo no sepamos


II

Noches de sábado,
de primavera y otoño,
de invierno y verano;
noches de ruido,
de rimel corrido
y carmín de labios.
Con sabor a love-shot
y a humo de tabaco americano.
Noches en las que esperaba
hallar lo inesperado,
noches en las que esperaba tanto,
que volaron de nuestras manos
y nuestro pies entonces
sin cansancio,
llenos de granos
y desenfreno descorchado
persiguiendo a las damiselas,
que nunca besamos
por no ser aquellos,
ni tan guapos.

Noches atroces,
crueles, de espanto
también de risas, menopea
y abrazos;
de miradas que dejan huella,
de ponerme colorado
de dar dos arrumacos
enamorando a la más lela.

Noches de vómitos y leotardos,
de perdernos por donde fuera,
de sudores y ardores varios,
de Mamapaca a la Caliqueña
por Zocodover.

Noches de anfetas
creyéndome un yanqui,
un Marqués
o un proxeneta,
importándome muy poco
no tener móvil, un coche tuneta,
ni tarjeta expreso.

Noches de Dios y el Diablo
con Kike, con pablo, con Samuel
a la salud de Merche, Marta y Mª José,
de volver a siete madrugadas,
noches de nueve a tres,
de sacar a relucir de cuando
en vez, mi ordinariez;
noches de tacones altos,
de algunos pelagatos,
de quedar sin voz,
de estar pez al segundo asalto,
cada sábado una película
que segundo a segundo
escribe su guión;
noche de sábado,
que te voy a decir,
que tu y yo no sepamos.

 
Gracias por tu comentario Marian Gonzales intenté pintar un cuadro con mis recuerdos que al y al cabo se reviven en la gente mas joven a los que ahora les toca despertar
 

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