mar29
Poeta recién llegado
Piel ajada, ocre, asolada
en la agonía de respiros
se levantan secas sus estirpes,
despojado paisaje
encandilando la mirada
el fuego arde en los pastizales.
Vuelo de moscas
que danzan entre lánguidos pelajes,
pasos hastíos hurgando el oro blanco,
cuerpos que yacen deshidratados
en exiguos oasis de sombra anhelada.
La espera consume el oxígeno
de la atmósfera candente,
algunos, se despojan de ella
y se funden con el polvo
subsistiendo en improntas del paisaje
los níveos reflejos de sus huesos.
Vertiginoso, su furia, el cielo declara
aparcando al minúsculo rayo de sol,
las nubes cargadas entristecen oscuras
y en su llanto, sus diamantes
desploman por miles y millones
dando fortuna a bocas sedientas
volviendo el marrón en heroicos verdes...
Esperanza.
Regocijo de oler la tierra mojada.
Mar 23. 5 .2014
María M. Martinoli
en la agonía de respiros
se levantan secas sus estirpes,
despojado paisaje
encandilando la mirada
el fuego arde en los pastizales.
Vuelo de moscas
que danzan entre lánguidos pelajes,
pasos hastíos hurgando el oro blanco,
cuerpos que yacen deshidratados
en exiguos oasis de sombra anhelada.
La espera consume el oxígeno
de la atmósfera candente,
algunos, se despojan de ella
y se funden con el polvo
subsistiendo en improntas del paisaje
los níveos reflejos de sus huesos.
Vertiginoso, su furia, el cielo declara
aparcando al minúsculo rayo de sol,
las nubes cargadas entristecen oscuras
y en su llanto, sus diamantes
desploman por miles y millones
dando fortuna a bocas sedientas
volviendo el marrón en heroicos verdes...
Esperanza.
Regocijo de oler la tierra mojada.
Mar 23. 5 .2014
María M. Martinoli
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